12/12/09

Agressions machistes dans le mouvement - en espagnol

www.alasbarricadas.org

Agresiones y violencia machista en el movimiento: ¿Algo ya superado?

Estamos en un punto en el que las reflexiones en torno a las agresiones sexistas en espacios liberados es prácticamente nula. Esto sucede porque por un lado, se parte de la premisa errónea de que como somos anarquistas, automáticamente estamos libres de este tipo de lacras. Sin embargo, son actitudes e ideas asumidas que no se eliminan automáticamente, sino que hay que hacer un esfuerzo por trabajarlas. Y para hacer este esfuerzo hemos de darnos cuenta de ellas en vez de rechazar de plano que tengamos esas actitudes, deberíamos hacer un ejercicio de introspección, para ver cuáles son las actitudes que contribuyen a mantener este estado actual de las cosas para poder combatirlas. Si las negamos sin haber hecho esto, lo único que haremos será maquillarlas, o tener actitudes permisibles de cara a la galería, pero no habremos cambiado de raíz nuestros comportamientos.

Por otro lado, desde que en los medios e instituciones se comienza a tocar el tema, parece que la sobredosis informativa acerca de casos de malos tratos y demás, el tema aburre. Ya está suficientemente tratado y no hay que darle más vueltas. Además de esa falsa sensación de que esto tan horrible que sucede, ocurre “fuera de nuestras fronteras”. El problema no es nuestro, ya que nosotres somos anarquistas, y en nuestros círculos no se puede dar. Sin embargo, somos hombres o mujeres cada día, cada minuto y cada segundo de nuestra vida, y cada vez que nos relacionamos con otras personas (o incluso con nosotrxs mismxs, en nuestra percepción de la realidad) dejamos constancia de cómo asumimos nuestro rol de género.

La reflexión sobre las agresiones en nuestros espacios se genera (la mayoría de las veces, por no decir todas...) en grupos de mujeres y lesbianas. Su incidencia en grupos mixtos es residual. Seguimos tratando el tema como algo que afecta sólo a las mujeres. Es cierto que somos las que recibimos la peor parte, pero esto nos afecta a todxs, seamos agredidas o agresores precisamente por ese rol que jugamos y que muchas veces nos vemos reacios a plantear.

Y es precisamente este rol el que tenemos que observar, plantear, criticar, reflexionar sobre ello. Cómo nos afecta aplicar un rol “que se supone no nuestro”. Cómo influye el resto de la sociedad, en el sentido de que en ocasiones tenemos una lucha interna con nosotras mismas porque no sabemos si “nos estamos pasando de feministas”, al colocarnos un espejo deformado de “feministas histéricas” cuando algo nos cabrea porque nos afecta directamente. No se puede pasar por alto, no podemos perder de vista que estamos hablando de relaciones de poder desequilibradas y desiguales de partida, de dominación, de opresión.

El hombre (incluido el hombre anarquista) parte de una situación privilegiada con respecto a la mujer. En su mano está pues contribuir a perpetuar esos privilegios o no. Esa contribución puede no ser, o ser chiquita, o ser grande: ignorando, despreciando, ninguneando, invisibilizando, cosificando, acosando, abusando, agrediendo, maltratando...

Desgraciadamente, nuestras relaciones y nuestros espacios no están exentos de estos intentos de abuso de poder. Cada X tiempo sale a la palestra un nuevo episodio de agresión o acoso, por no hablar de todos aquellos (la mayoría) que se silencian. En general, en el momento que una persona decide hacer público que ha sido víctima de una agresión, colectivamente, no reaccionamos, no sabemos reaccionar o no queremos reaccionar... se tiende a invisibilizar, evitar, eludir... se habla de ello como un asunto “privado”, como algo muy complicado, delicado, dándonos una excusa para mantenernos al margen.

Cuesta aceptar la agresión como tal, porque en nuestro imaginario, los agresores son psicópatas, enfermos que acechan en callejones oscuros o esperan agazapados en el portal, sin embargo el 90% de las agresiones sexuales se produce en espacios de confianza. Hemos generado un esteriotipo de agresor que a la hora de la verdad cuesta ver reflejado en nuestrxs compañerxs. Nos hemos llenado de frases y de dibujos de mujeres golpeando en los testículos a hombres agresores. Y esto es fácil de cumplir cuando no hay lazos de ningún tipo con el agresor. Tendemos a pensar que las violaciones se dan por agresores anónimos, para los que la única herramienta de la que disponemos es la autodefensa.

Pero ¿qué sucede cuando estas dinámicas se dan entre personas con lazos de unión, ya sea de compañerxs o de amistad, u otras? pues que no sirve la autodefensa, porque no puedes golpear a quien aprecias. Es necesario otro trabajo ante esto. Un trabajo con varios enfoques, porque podemos ser agredidas, podemos ser agresores, o podemos ser cómplices.

Cuando el modelo de agresor que tenemos es un demonio con cuernos y rabo, es fácil aplicarle este modelo a un agresor desconocido, o a alguien que de por sí te cae mal, y entonces darle una patada en los huevos. Pero cuando ese agresor resulta ser una persona que comparte espacio y trabajo contigo, a quien tienes aprecio, cuando debes aplicar ese modelo a un chico que puede ser encantador, con gran sentido del humor, estar muy implicado en diversos temas sociales, la primera reacción es de “no puedo creérmelo”. Y de alguna forma resulta más fácil y más creíble pensar en una “feminista histérica exagerada” que en un “compañero agresor”. Buscamos formas de entenderlo como un malentendido, como algo no tan grave, para intentar evitar todo el esfuerzo que supone enfrentarse a ello (X no puede hacer eso, simplemente no puede ser). De esta forma, esta resistencia a asumir la agresión en nuestro ambiente, movimiento, relaciones, centros, lugares, nos lleva a minimizar, excusar, justificar, dar una explicación alternativa de los hechos, cuestionando de esta manera a la persona agredida.

Y quizás la solución no sea siempre una patada en los cojones. Si nos debatimos entre darle una paliza o mirar hacia otro lado, normalmente elegimos mirar hacia otro lado, es un mecanismo de autodefensa para no tener que aceptar "la monstruosidad de alguien cercano". Pero quizás debamos descubrir otras vías. Quizás exista la posibilidad de acercarnos a ese amigo de quien descubrimos un reverso tenebroso y hacerle ver que su actitud es despreciable, pero que estamos dispuestxs a ayudarle para cambiar su actitud. Si le da igual y lo que le importa es mantener su imagen, podremos pasar a la opción de darle de lado, crearle un vacío, o incluso volver a la clásica patada en los testículos. Pero si somos anarquistas, deberíamos estar por la nunca fácil opción de recurrir primero a otras medidas antes que a la mera represión. Proponer el planteamiento y la ayuda para que el agresor asuma el rol que ha estado llevando y se despegue de él.

No tenemos recetas mágicas pero creemos que hay que intentarlo. De lo contrario, al menos ser consecuentes, y mostrar ese rechazo abiertamente, y siempre. Pero seamos realistas, ésto no suele suceder, porque es más sencillo excusar a un amigo que admitir que pueda tener un comportamiento tan insano.

Cuesta aceptar la agresión como tal, porque asumir que uno de nosotros es un agresor es asumir que todos somos agresores potenciales. Precisamente, aceptar que todxs llevamos un agresor dentro, o alguien que facilita el camino hacia las agresiones, es enfrentar nuestro modelo de comportamiento con lo que no nos gusta ver de nosotrxs mismxs. Nos gusta vernos diferentes, vernos distintos a esa sociedad a la que criticamos, y darnos cuenta de estos fallos supone, de nuevo, volver a tocar con los pies en la tierra: ver nuestros errores, todas esas cosas que preferimos dejar pasar para poder mantener la armonía, todas esas actitudes a las que le restamos importancia y darnos cuenta de que pueden tener más importancia de la que le damos. Y entonces, enfrentarnos a esa estigmatización de “feminista histérica” por el hecho de querer plantearnos algo que aparece como normalizado.

Cuesta aceptar la agresión como tal, porque pone de relieve las fuertes carencias existentes alrededor de este tema mientras actuamos como si estuviera superadísimo. Porque supone una autocrítica muy fuerte, tener que volver a trabajar un tema que muchxs querrríamos pensar que está superado. No asumimos la agresión por el coste político que pueda acarrear, preferimos silenciarla tratando de eludir la crítica externa... incluso nos puede parecer de lo más inoportuno que alguien decida hacer públicas ese tipo de cuestiones en vez de lavar los trapos sucios en casa...

Asumir públicamente la agresión parece que invalide todos los proyectos que se llevan a cabo, como si un enorme castillo de naipes se desmoronase. Que además será y es usado por otros colectivos "rivales" para atacarnos. Que será una brecha por la que se debilitará todo aquello por lo que trabajamos. De cara a la galería es mejor mostrar que nada sucede, prque las consecuencias pueden ser penosas para todo el colectivo. Es importante mostrar una apariencia de perfección y normalidad antes que asumir públicamente que ha sucedido una agresión y pensar hasta qué punto se ha permitido esa agresión. Pero al actuar así, más tarde tendremos que trabajar sobre porqué hemos permitido que esa agresión quede silenciada, porqué, una vez más, hemos allanado ese camino hacia futuras agresiones, cuando la solución es enfrentar lo sucedido lo antes posible.

Las agresiones más visibles sólo son la punta del iceberg de una serie de pautas asumidas que muchas veces ni siquiera vemos. Por lo tanto, silenciando esas agresiones sólo conseguimos tapar los síntomas... síntomas de que algo dentro está enfermando. Los síntomas están ahí para que nos fijemos en ellos y hagamos frente a una enfermedad. Por algo como militantes hablamos de soluciones radicales (que van a la raíz del problema) y no de soluciones sintomáticas.

* * *

et quelques fanzines ou livres en castillan et en catalan



Plantemos cara a las agresiones sexistas en los espacios liberados. Herramienta de trabajo para partir de una base a la hora de afrontar las agresiones sexistas partiendo de dos debates mantenidos en el CSOA La Revoltosa. Guía pedagógica para trabajar en colectivo las agresiones sexistas. Barcelona, 2008.

Apoyo. Zine para apoyar personas que han sido abusadas sexualmente. Aquí no vas a encontrar fórmulas ni simples respuestas, sino un esfuerzo que trata de pelar las capas del corazón, del dolor, del temor y de la soledad para quien no tiene ayuda y se siente fracasado. ¿Cómo tenemos que salir a través de esto? ¿Qué tenemos que aprender? ¿Cómo tenemos que crecer? ¿Qué tenemos que enseñar a otros? Todas son preguntas que se exploran en este zine. Cindy Crabb. 2008.

La Gota (que fa vessar el got). Reflexions sobre el sexisme als moviments socials: comunicats i textos sobre el procés de la Torna davant d'una agressió. Barcelona. 2009

* * *


Enfin, quelques textes téléchargeables en ligne, en castillan toujours

¿Qué pasó en Antracita?. Recopilación de textos sobre el violador Txema. Madrid 1997 (10 pag)[Que s'est-il passé à Antracita. Recueil de textes sur le violeur Txema. Madrid 1997 (10 pages)] - bajar/télécharger

¿Quién teme a los procesos colectivos?. Apuntes críticos sobre la gestión de la violencia de género en los movimientos sociales. Marzo 2007. Texto a cargo de Las Afines. (4 pag)[Qui a peur des processus collectifs? Apports critiques sur la gestion des violences genrées dans les mouvements sociaux. Mars 2007. Groupe las Afines (4 pages)] bajar/télécharger

d'autres textes féministes en castillan à télécharger ici

Van Van

Grace et Volupté Van Van est un groupe electro-hiphop-punk-queer-plouc de Toulouse.
Cette chanson parle de l'exotisation des oppressions qui existe dans les milieux LGBT et féministes militants.

Post Post Colonial Song
(Grace et Volupté Van Van feat. June)

Handicapé-e-s je veux t'baiser
Ca fera bien sur mon CV
Laisse-moi monter sur ta machine
J'ferai des photos pour mon fanzine

Mon orgasme en suspension
A la vision de ton moignon

La pauvreté me fait mouiller
Précarité au fond de ma raie
J'préfère les fists de RMIstes
C'est encore mieux si t'es métis-se-s

J'ai déconstruit ma blanchitude
Au contact des lesbiennes kurdes

Minorités en faculté
Dans les amphis des racisé-e-s
Y en a aussi qui sont pédés
Et parfois même hormoné-e-s

Addition des oppressions
Fais augmenter l'excitation

Ma famille est prolétaire
Avec les pauvres je sais y faire
J'ai souffert plus que toi
Alors en débat la ramènes pas

Enfance sordide, minou humide
Tes cicatrices me rendent liquide

Pour les vacances je vais squatter
Un building tout délabré
Tu pourras me toucher
Dans la zone de gratuité́

Si t'es crust c'est le must
Vieux pantalon, transpiration

T'es toxicos ou alcoolos
Moi je kiffe trop les anormaux
Quand tu te piques à l'héroïne
Ca fait couler toute ma cyprine

Erotisation des oppressions
Résultats de ma réflexion

Moignon, mignon dans mon fion,
Handi, joli, sex-party,
Galère, misère, c'est super,
So queer, so queer, so funny!

Moi j'ai un corps trop pas normé
J'ai une boule de gras sous le pied droit
Ca fait bien un copain gros
Mais c'est un peu trop pour mes photos

Te faire grossir c'est mon plaisir
J'reste accroché à tes bourrelets

Si t'es trans-pute et sans papier
J'ai bien envie de t'embrasser
Rien que l'idée de te faire payer
Ca suffit à m'exciter

Sex-worker fait mon bonheur
Dominatrice je bois ta pisse
So queer, so queer, so funny!

12/11/09

Des féministes au moment de la réunification

Extrait du dossier "Berlin 1989-90 : construire sur les ruines du système" de la revue Timult dont le premier numéro est paru en octobre 2009.

"A bas le règne des hommes"[1] : squats et coordinations inter-squats non-mixtes à Friedrichshain

La maison Mainzerstraße 2 est une maison non-mixte femmes et lesbiennes. Quinze personnes y vivent, y tiennent un bar et un atelier de réparation de voitures. Pendant l'été 1990 se mettent en place des assemblées non-mixtes femmes/lesbiennes entre les squatteuses du quartier.
Dans un tract elles déclarent : "dans cette nouvelle Allemagne, nous sommes confrontées à une ambiance de plus en plus nationaliste, raciste et chauvine. Cela a des conséquences directes sur nos vies : la violence contre les femmes et les lesbiennes dans les maisons occupées et dans la rue augmente. Une agressivité généralisée contre "les gauchistes et les squatteurs" se fait sentir de plus en plus dans nos quotidiens et nous sommes régulièrement attaquées par des bandes de mecs néo-nazis. La violence sexiste s'amplifie également. A l'habituelle et invivable drague permanente dans les rues, s'ajoutent pour les femmes et les lesbiennes de l'Est un sexisme d'un nouvel ordre.
Suite à la chute du mur, l'Est est noyé par une vague de magasins pornographiques, de publicités qui appellent à la consommation par des images de femmes nues. A côté de ce sexisme qui saute aux yeux, nous sommes aussi confrontées à des attitudes plus subtilement sexistes dans nos propres cercles politiques de la part de nombreux "camarades" hommes et de quelques femmes. Dans nos assemblées, on entend encore et toujours parler du seul "combattant", du "squatteur", on est confrontées à l'agressivité habituelle dans les prises de parole et dans les jugements des propositions stratégiques qui sortent de la "ligne". Exiger des espaces non-mixtes revient à se faire traiter de "fasciste" et de "scissionniste".
Pour riposter collectivement, nous voulons une assemblée non-mixte. Elle pourra être l'endroit permettant de développer une position politique en théorie et en pratique, autour des occupations des maisons. Comment concevoir l'action dans une perspective à la fois antifasciste et féministe ? Qu'en est-il de la violence politique? Nous rêvons de structures autonomes, de résistances malines et déterminées, de fêtes turbulentes et carabinées et de petits-déjeuners sans limites."

[1] Slogan inscrit sur une banderole sur le Tuntenhaus ("maison des tapettes") dans la Mainzerstraße, une maison no mixte de pédés avec un bar devenu mythique, le Forelle Blau. Le Tuntenhaus a déménagé par la suite à Prenzlauer Berg où il existe encore aujourd'hui.

31/10/09

Texte en espagnol sur une agression dans un squat

Ce texte a été écrit il y a quelques années par des féministes La Eskalera Karakola.
La Eskalera Karakola est un centre social féministe à Madrid qui existe depuis plus de 10 ans, qui était un squat jusqu'en 2005, date à laquelle les locaux ont été cédés aux habitantes.

ESPACIOS OKUPADOS, ESPACIOS CON CUIDADO

A propósito de una paliza sexual en el Centro Social Okupado El Laboratorio (Madrid)

Todas vivimos con rabia y dolor la violencia que los hombres imponen sobre las mujeres por esa división que hace y jerarquiza el mundo de los sexos. La agresiones contra las mujeres, recurso primero y último, atraviesa el dominio más allá de lo particular de las relaciones y de las restricciones que cada sociedad o cada grupo ponga al orden del macho. Ya se trate de agresiones corporales o psicológicas, ya se produzca en forma de paliza, violación o acoso, ya acabe en asesinato, humillación o autodefensa, la violencia afianza el mando y lo localiza en los núcleos más sensibles de la experiencia: la integridad del propio cuerpo, la libertad sexual y la autonomía en la circulación y el pensamiento. Rara es la mujer que no la ha sufrido o bien en carne propia o por intervenir en contra de una agresión dirigida hacia otra.

El sentido de la vulnerabilidad y del dominio es una experiencia del cotidiano femenino que se compone, antes que nada, como experiencia de los límites y de la protección del propio cuerpo y su capacidad expresiva. Aunque tenga que ver con la edad, el espacio, la identidad, la situación e incluso con el sentimiento de seguridad que una expresa o deja de expresar, en realidad, la posibilidad de ser sometida a la violencia machista excede las circunstancias concretas y se extiende a la existencia-mujer en general. Está tan enraizada en nuestro ser que aunque pudieramos instalarnos en otras coordenadas seguiriamos alimentándonos de esos secretos temores que nos habitan. Ninguna ha dejado de asumir esta condición de peligrosidad y mal que bien hemos aprendido a movernos con ella, a soportar de la manera menos traumática posible sus leyes y a disfrutar de las miserables victorias personales y colectivas que nos podemos permitir sin ponernos en situaciones de alto riesgo.

No podemos dejar de considerarla como imposición generalizada y, sin embargo, para luchar en su contra tenemos que cortarla a la medida de lo concreto y hablar de sus ocurrencias en los espacios y tiempos en los que participamos. La intervención de una mujer, feminista o no, en un Centro Social Okupado busca, entre otras cosas, la creación de un espacio seguro, un espacio de cuidado del propio cuerpo que anule la violencia y la interiorización del peligro sexual. Y lo busca no por vía de reglas, restricciones o dispositivos de vigilancia sino que lo busca como sentido, como sensibilidad, como actitud de toda la gente que lo habita. Por eso, lo más terrible de que ocurran agresiones sexuales, aparte de la vivencia de la que las sufre, es el sentimiento de todas no ya de constatar que estas cosas pueden suceder ­–esto ya lo sabemos– sino de que no se ha dado la actitud, el pensamiento y la acción que las hace difíciles. Que no hemos sido capaces de poner por delante esa disposición, la tensión colectiva y cotidiana que hace, por un lado, que los agresores perciban de inmediato que ahí no van a poder, que no es seguro y que pueden salir muy mal parados y que las mujeres, por otro, lleguen a sentir todo lo contrario, que ahí sí van a poder, que van a sentirse seguras y respaldadas en todo momento.

De nada sirve repetir una y otra vez lo de que los espacios liberados no son tales o que en las okupas se reproducen los mismos modelos y bla, bla, bla. Seguir hablando en estos términos estimula una paradoja bien estéril que se alimenta de la ilusión de lo liberado, para chocarse con la triste y de sobra conocida realidad, ejercer la denuncia pasado ya el momento de la autodefensa y vuelta al principio. Aparte de reincidir en la moraleja de que nada es lo que parece y afianzarnos en lo secundario de nuestros problemas dentro de lo colectivo, este desplazamiento en el lenguaje vale una mierda. Al despotenciar la diferencia del espacio e igualarlo a cualquier otro nos negamos la oportunidad de construir esa diferencia de un modo más dinámico saliendo de la oposición liberadoes, espacio utópico inexistente para toda aquella persona que esté en las nubes, y el resto del mundo, una totalidad uniformizada hecha de casas, calles, ciudades y países donde se actualiza lo mismo de lo mismo.

Para empezar habrá que idear formas concretas de comunicar este sentido de cooperación para la libertad sexual sin aconsejar a las mujeres mantenerse juntas o evitar lugares oscuros. Habrá entonces que forzar lo existente e interrogar el hábito. La visibilidad femenina y gay es un comienzo pero hace falta más. Y es que, además, para hacerse presente es necesaria cierta complicidad, no vamos a estar todo el día con los guantes puestos o frecuentando los lugares liberados-que-no-lo-son. La creación de este sentido pasa necesariamente por el cuidado de las situaciones que producimos.

Todo esto surge al calor de la tremenda paliza-violación que sufrió una chica hace no mucho en una fiesta en El Laboratorio que, por cierto, a poco pasa sin pena sin ni gloria a la historia de los incontrolables horrores a los que nos hemos acostumbrado. Para que un Centro Social difiera de la calle (lo suyo sería que transformara la calle) habrá que ir pensando que en él no cabe todo el mundo. Y es que no queremos ser compatibles con ciertos sujetos que desafortunadamente a veces están demasiado cerca. Claro que los buenos modales, en lo que a centros sociales y anti-sexismo se refiere, pueden aprenderse y practicarse de manera airosa sin levantar demasiadas sospechas pero incluso en estos casos quien así actúa ha de sentirse incómodo, fuera de sitio o terriblemente inclinado hacia la mutación.

Y ya que esta agresión ocurrió en una fiesta me voy a referir a ellas y además con particular furia porque siendo un acto colectivo para disfrutar las veo como el ejemplo más claro de un montón de cosas que me revientan y que nada tienen que ver con el tipo de lugar-momento en el que me apetece estar. Y no es que todas las fiestas, conciertos y demás sean iguales (estaría bien preguntar, sobretodo a mujeres, qué sucede en las fiestas en las que nos sentimos agusto) pero ocurre que sí hemos estabilizado ciertos habitos de la pasti-party en los que impera la falta de atención por la ocasión. En la fiesta en cuestión, a cargo del afortunadamente extinto Proyecto Ruido, a excepción del pasti-negocio y la decoración alucinante nada mereció especial preparación o seguimiento. Como la fiesta era gratix no había nadie en la puerta encargado no ya de controlar quien entra, que también, sino de expresar esa atención de la que hablaba: que hay gente concreta detrás y delante del tinglado y que va a responder o a organizar una respuesta ante posibles agresiones u otras cosas menos terribles. Comunicar, en definitiva, que lo que hay tiene una presencia hecha de gente interesada en lo que sucede y que no se limita a generar algo y luego a ver que pasa. Si no hay responsabilidad sobre lo que organizamos o lo que dejamos organizar a colectivos de fuera, ¿de qué nos asustamos? o si pensamos que no es posible ¿a qué ostias organizamos nada? Y es que es muy duro estar todo el rato pendiente de las miles de formas en que alguien puede faltar el respeto y no vamos a estar acercándonos a toda persona susceptible de ser víctima de abuso... no cuando el abuso ya se ha consolidado como una cuestión individual (cada cual que se las apañe como pueda y con quien pueda) por no decir normal.

Las consecuencias de dejar que las cosas sucedan sin más ya las conocemos, por lo menos en El Laboratorio. Hay gente que se ha aburrido o sentido sóla al enfrentarse a movidas de todos los colores pero esto tampoco ha sido suficiente para dar el salto y poner esta cuestión en el punto de mira y recuperar así un espacio que se ha ido perdiendo en lo anecdótico.

Nos hemos acostrumbrado a las fiestas sin fin, sin hora vamos. Perfectamente en sintonía con la agonía que nos empuja a agotar los momentos sin reconocer principios ni finales. A nadie apetece estar al loro o encargarse de hacer acabar lo que sí se ha sabido empezar. Antes que cortar la historia es mejor ver a la peña ir desapareciendo poco a poco por agotamiento o acoplandose en algún rincón. Así las cosas, la fiesta se convierte en la actividad más sagrada del centro social. Pocas son las cosas que pueden llegar a interrumpirla. Ni que lancen cocos, ni que le abran la cabeza a alguien, ni que una mujer salga danzando al hospital. Bastante paradójico es ya que mucha de la gente que asiste a las fiestas no se entera de lo que en ellas sucede por muy llamativo que sea, por ejemplo, alguien sangrando en mitad del patio y con un ataque de nervios. En este sentido, hemos llegado al punto de que la fiesta resulta incompatible con la posibilidad de comunicar, decidir colectivamente y actuar. Para ello, acaso habría que cortar la musica e interrumpir el evento, hecho que produciría una alarma innecesaria y todo eso.

Otra cuestión es el modo en que se afronta lo de ponerse. Ahora se ha generalizado el argumento de que hay gente que va toa puesta y no se entera y más que puesta lo que va es idiotizada. Me resisto a creer que cuando una está puesta no percibe lo que hay, más bien todo lo contrario, lo percibe y con una nitidez que asusta porque la visión se anticipa, se hace muy fina, tanto que se es capaz de leer movimientos imperceptibles, gestos, actitudes que expresan formas de encontrarse en el mundo: el miedo, la impotencia... Para muchas mujeres esto resulta bien claro y es por ello que a veces cuando tomas algo proyectas y experimentas las agresiones sexuales de lo micro. A veces hemos preferido no mirar en cierta dirección, la verdad es que no por ello hemos dejado de ver. Y ya que en cualquier caso vemos, acaso sea mejor mirar de frente. Ya se sabe lo que duelen las trampas que nos gastamos... Cuando no se puede o no se quiere o una no se ve capaz de discernir lo que sucede a su alrededor habrá que apostar por el contacto a no ser que se prefiera apostar por la estupidez, en cuyo caso ya no hay más que hablar.

Si esto es hábito abrá que entrar a saco por ahí porque la denuncia a posteriori es insuficiente, nos puede dejar mejor sabor de boca pero no vale para lo que viene después. Otro salto que hay que hacer posible es la atención a la mujer que ha sufrido la agresión. También ahí hemos andado bien flojas. Primero, para entender y aprender sobre cómo se experimenta la agresión. Para eso hay que dejarse del una agresión es una agresión y punto y no tener miedo al intercambio y al fantasma del morbo. Cuando se producen agresiones hay que crear grupos de apoyo, de intermediación y seguimiento porque una vez ocurrida la agresión, quien la sufre sigue circulando por ahí y tiene mucho que digerir. Nada de invisibilizar sino saber, conocer cómo se siente la agredida, cómo define la violencia y actúa en su contra, contra la violencia del momento y contra la de los momentos posteriores. Enganchar con el rítmo y las exigencias de quien la vive. La mediación con la colectividad que es el Centro Social es importante como ejercicio contra el olvido y por la actuación en positivo, por la recuperación de un espacio maldito que ya no se desea pisar.

Repensar las definiciones desde esa actitud de escucha e intercambio puede revelar algunos estereotipos interesantes sobre las agresiones sexuales. Por ejemplo, qué ocurre cuando para la agredida lo que se pone en primer plano no es la violación sino el peligro de muerte o cuando actuar pasa por estrategias de autodefensa tan inteligentes y espontáneas como fingir sometimiento y complacencia ante una violencia desmesurada. ¿Vamos nosotras ahí a hablar con nuestro lenguaje o a trazar un puente real con la vivencia y los términos de quien tiene mucho más que decir? Estaría bien poner en común las subjetividades que se moviliza con todo esto.

Y más cosas. ¿Porqué se pregunta si realmente se trata de violación y se insiste desde las mujeres que sí, que lo que pasó es lo peor que podía haber pasado? Probablemente porque con la fuerza de las palabras se ha asumido una escala en los niveles de agresión que encuentra en la penetración su máximo exponente y que habría que redefinir, también para nosotras mismas. Y es que prevenimos así la disminución inevitable de lo ocurrido sin darnos cuenta de que presuponemos también las clasificaciones y definiciones al uso. ¿Gritamos que el sentimiento de vejación más terrible no siempre es la penetración o seguimos dando alas a los mitos? Para avanzar en esta dirección hace falta involucrar e involucrarse con la mujer agredida.

Y luego, ¿cómo romper ya de una vez lo de que es a nosotras a quien toca pelear esta cuestión dejando, de paso, bien claro cual es nuestra área de intervención en un Centro Social mixto? Pues claro que nos toca de cerca, también nos toca la colectivización de una actitud distinta. La que hace que las agresiones sexuales se conviertan en un asunto del Centro Social en su conjunto, algo que merece muchísima reflexión y actuación en común. Nuestra decisión, la de las mujeres, de separación y acumulación de iniciativas en este terreno tiene muchos aciertos pero también tiene sus desaciertos, sobretodo a la hora de crear una práctica general en contra del sexismo y las agresiones sexuales. Al menos si no se anticipa y tiene en cuenta la parcialidad a la que terminamos reduciendo, nosotras a la cabeza, la violencia contra las mujeres. La mejor autodefensa, aparte de la que permite transformar la autoestima en golpes certeros, es la que genera una disposición colectiva en contra de las agresiones sexuales. La del golpe te defiende, la otra te sitúa a tí, a tus compañeras y a la comunidad en un espacio diferente.

¡ATENCION AGRESOR, MUJERES VIOLENTAS!

desde la Escalera Karakola, una ex-compañera del CSO El Laboratorio

30/10/09

Le 17 octobre : une manifestation féministe unitaire

lu sur LMSI

Le 17 octobre : une manifestation féministe unitaire ?
À propos d’un choix de date inapproprié

PAR FRINK FRINKING, INÈS DE LUNA, ISABELLE RAMPA, LAETITIA DECHAUFOUR, SABINE LAMOUR, SHIRINE SABÉRAN

Le 17 octobre prochain, le CNDF (le collectif national pour le droit des femmes) et les Femmes solidaires, avec le soutien de plus d’une cinquantaine d’associations et de partis politiques ont choisi d’organiser une manifestation nationale pour les droits des femmes. Nous, qui sommes des femmes et des lesbiennes qui avons traversé en militantes des espaces féministes, estimons que le choix de cette date est fort inapproprié, voire insultant.

Aussi pensons-nous qu’il est politiquement nécessaire de se positionner, de rappeler avec les associations et les personnes qui se souviennent que la République Française s’est bâtie sur son empire colonial, que cette date est désormais inséparable de l’année 1961.

Nous nous souvenons du 17 octobre 1961

Ce jour-là, à Paris, à l’appel du FLN, suite à l’interdiction faite à tous les Algérien.ne.s de la capitale de circuler la nuit, des filles et des femmes sont descendues dans la rue avec leurs camarades de combat, leur père, leurs frères, leurs sœurs, leur mère et leur mari. Ce jour-là, des filles et femmes algériennes ont manifesté une résistance anti-coloniale « en métropole ». Ce jour-là, dans les rues de Paris, plus de 300 Algérien.ne.s ont été tué.e.s par la police française, sous l’ordre du préfet Maurice Papon.

Depuis 1991, le 17 octobre est destiné à la commémoration. Mais pas seulement.

Car ce jour-là témoigne également de la difficulté à faire connaître et reconnaître les faits survenus, à faire admettre publiquement par les autorités la réalité du massacre perpétré par l’Etat. Symbole de l’invisibilité de la lutte anti-coloniale, d’une histoire qui s’écrit à peine, cette date rappelle aussi que la répression coloniale sévit toujours, sous d’autres formes mais avec une brutalité tout aussi insupportable.

En choisissant cette date, les organisations qui appellent à la manifestation pour les droits des femmes se désolidarisent des femmes issues de l’immigration coloniale et post-coloniale. Elles forcent ces femmes à choisir entre deux luttes, alors même que ces deux oppressions ne sont qu’une seule et même oppression pour elles. Elles dissocient les luttes féministes des luttes anti-coloniales, par là même, ce ne sont pas seulement les femmes issues de l’immigration qui sont sommées de choisir, mais toutes. Faut-il préciser qu’aucune mention de la répression de 1961 n’apparaît dans l’ensemble des publications qui appellent à la manifestation pour les droits de femmes ? Rien, ni sur les tracts, ni sur les pages web. Pas un mot non plus en réponse aux interrogations de certaines d’entre nous sur ce curieux choix. Défiler à une heure différente du rassemblement annuel ne peut suffire à le légitimer. Car l’occupation de la date est signée symboliquement. La couverture médiatique, qui sera donnée au rassemblement proposé par le CNDF, si faible soit-elle, empêchera de fait le 17 octobre 61 de résonner dans les mémoires. Quoique dominées parmi les dominants, les organisatrices coloniseront cette date historique.

La violence de ce traitement nous est insupportable. Construire une manif pour les droits des femmes en prenant en compte l’événement du 17 oct. 61 aurait donné une autre teneur à "l’unité" politique. Cela n’est pas apparu aux organisatrices/teurs comme une nécessité politique. Cette nécessité s’impose à nous avec une telle évidence que nous nous étonnons qu’elle ne se soit pas vécue par l’ensemble des associations. La mémoire collective agit sur le présent politique, certains événements ne peuvent pas être effacés ou recouverts. L’unité de la lutte féministe ne peut se faire que dans la prise en compte des aspects multidimensionnels de la domination, et non dans l’écrasement des combats passés. Nous ne voulons pas d’un féminisme de l’oubli et des parenthèses mais d’un féministe combattant l’ensemble des oppressions.

Choisir le 17 octobre, pour organiser une manifestation sans attache ni rappel aux événements de 1961, c’est participer au déni généralisé de l’histoire de la résistance au colonialisme, c’est court-circuiter le combat de restitution de la mémoire mené par les générations issues de l’immigration coloniale et post-coloniale. Choisir cette date, c’est occulter les résistances passées et actuelles, avec la violence sourde qui caractérise les dominants.

En cela, c’est une forme de racisme. Vous, qui prenez position en faveur de cette lettre, Nous, qui l’avons écrite

Ne participerons pas passivement, au prétexte d’unité et de rassemblement, à cette manifestation du CNDF-Femmes Solidaires, parce que cette journée a été volée à d’autres...

Nous espérons être nombreuses à trouver par des actions créatives, par des prises de paroles, l’inscription de la nécessaire articulation des luttes, l’expression de notre désaccord face à cette grande amnésie sélective. Nous marcherons d’autres jours, d’autres nuits, contre les violences faites aux femmes, qu’elles soient violences coloniales, racistes, lesbophobes, sexistes, violences de place, de classe.

Avec le soutien de : Amélie Delaunay, Clarisse Loyen, Chantal, Christine Chaudet, Claire Allam-Revuz, Corine Sagnane, Doriane Meurant, Emmanuelle Détienne, Flor, Florence Mattozzi, Hélène Harder, Janick Penhoat, Jamila Belaïdi, Kaissa, Kat, Loulou Valérie Morin, Malika Amaouche, Myrlie, Nasima Amazighe, Odile, Samia Leulmi, Sanaa, Sara, Sophia Jomni, Zohra Yadel, et le CFPE (Collectif des Féministes pour l’Egalité)

26/10/09

Ab(A)ts, La société elle a mauvaise haleine, ou les punks sont nos ami-e-s

Même quand un concert est estampillé "punk politique", qu'il y a trois groupes clairement féministes et antisexistes, que le public est composé pour une fois d'un peu plus de transpédégouines qu'à l'accoutumée, les relous n'entendent pas quand on leur demande d'arrêter de pogoter dans notre nez, et nous traitent de mal-baisées quand on s'énerve.
Quand les féministes arrêtent un concert parce que ya un musicien agresseur sur scène, elles se font traiter de fascistes*. Quand un groupe prend position contre le virilisme, les insultes sexistes et lesbophobes, arrête son set en attendant que les punks beaufs relous sortent, les relous en question ne sortent pas et traitent les féministes de SS.

La morale de l'histoire, c'est que ya des coups de batte qui se perdent, et que par ailleurs la société elle a mauvaise haleine est un groupe engagé, merci à elle-eux, allez les voir c'est bien.
Ensuite, Abats est un groupe anarkopunk anti-tout donc antisexiste, et engagé aussi, la preuve par les textes :

the second rape (Aus Rotten) (la traduction en français est après, et la reprise est écoutable et téléchargeable sur le site de Abats)
Every 45 seconds a woman is raped
Our sexist culture allows no escape
The is violent crime is far from obscurity
When the rate of victims is one in three
Society conditions men to be rapists
And our indifference perpetuates it
With derogatory language that tends to dehumanize
Making it easier for men to victimize
And the pornographic images that help portray
Women as legitimate sexual prey
When sexism is embedded in our judicial system
It's no surprise why the courts won't listen
And the role of attacker and survivor become distorted
So the majority of rapes are never reported
The threat of rape is always there
It's like a poison that saturates the air
A society stricken by a cancerous disease
Where men know they can do as they please
You tell me the punishment for rape
You tell me how much jail time it will take
When one out of three women will be raped
You tell me what it's going to fucking take
Do you see me in my low cut shirt
Or high heel shoes or a miniskirt
Woman is the victim you desire
You say you can't resist your predatory fire
You tell me why I stand guilty and accused
You tell me when I'm beaten an abused
When it's my body that's been raped and defiled
You tell me why I'm the one on trial
Defense attorney?: Do you know the man who "allegedly" attacked you?
Victim?: Yes I know the man who raped me.
Defense attorney?: And isn't this man a friend of yours?
Victim?: Well I thought he was a friend of mine.
Defense attorney?: And were you drinking that night he 'allegedly" attacked you?
Victim?: I had a drink or two but is that a crime?
Defense attorney?: I'll ask the questions if you don't mind!
-What were you wearing: How did you act?
Victim?: My wardrobe isn't an invitation for a man to attack.
-I didn't act in any way to bring this on. Why am I on trail? What did I do wrong?
Defense attorney?: Could you tell the jury why you let this happen?
Victim?: I was in shock. I couldn't stop him.
Defense attorney?: You claim that you were raped but how do we know?
Victim?: I said no, I said no, no, no!
Defense attorney?: Isn't it true you're just a woman scorned?
Victim?: I'm a woman who's been raped and torn.
Defense attorney?: Your honor, I demand that this case be dismissed,
-it all comes down to her word against his!
I may not have bruises all over my body
I may have been drinking at the party
But when I went to his room I never would have guessed
That he would force my no to mean a yes
You tell me why I'm guilty of this crime
You tell me why the responsibility is mine
When women suffer a second rape during trial
Courts help rapists to violate and defile.

Le second viol (Aus Rotten)
Toutes les 45 secondes, une femme est violée,
Notre culture sexiste ne laisse aucun échappatoire,
Ce crime violent est loin d'être commis dans l'ombre
Quand la proportion de victime est de 1 sur 3
La société conditionne les hommes à être des violeurs
Et notre indifférence perpétue cette situation
Avec un langage péjoratif qui déshumanise
Et permet aux hommes de se victimiser.
L'imagerie porno dresse le portrait
Des femmes comme proies sexuelles légitimes.
Puisque le sexisme fait partie intégrante du système judiciaire,
Ce n'est pas surprenant de voir, dans les cours de justice
Que les rôles de l'agresseur et de la/du survivantE sont inversés
Et que la majorité violée n'est jamais prise en compte.
La menace du viol est constamment présente,
C'est comme un poison dont l'air est saturé,
Une société rongée par une infection cancéreuse
Dans laquelle les hommes savent qu'ils peuvent faire ce que bon leur semble.
Dis-moi quelle est la peine encourue?
Dis-moi combien de temps de taule?
Puisqu'une femme sur trois subira un viol,
Dis-moi ce qu'ils prendront pour ça?
Tu me vois en chemise moulante,
En talons hauts et en mini-jupe,
Les femmes sont victimes de ton désir,
Tu dis que tu ne peux pas résister à l'incendie prédateur qui est en toi.
Dis-moi pourquoi je suis coupable et accusée?
Dis-moi, quand je suis frappée et violée,
Quand c'est mon corps qui a été violé et sali,
Dis-moi pourquoi est ce mon procès qu'on fait?
Avocat de la défense: Connaissez-vous l'homme qui vous a soi-disant violée?
Victime: Oui, je connais l'homme qui m'a violée.
A: Et cet homme, ne serait-il pas un de vos amis?
V: Eh bien, je pensais qu'il était un de mes amis.
A: Et aviez-vous bu le soir où il vous a soi-disant attaqué?
V: J'avais bu un verre ou deux, mais est-ce que c'est un crime?
A: C'est moi qui pose les questions, si ça ne vous dérange pas.
Qu'est-ce que vous portiez, comment vous comportiez-vous?
V: Ma garde-robe n'est pas une invitation aux hommes à m'agresser,
Je n'ai pas agi de quelque sorte pour créer cette situation.
Pourquoi c'est moi qui suis jugée? Qu'est-ce que j'ai fait de mal?
A: Pourriez-vous dire au jury pourquoi vous vous êtes laissée faire?
V: J'étais sous le choc, je ne pouvais pas l'arrêter.
A: Vous dites avoir été violée, mais qu'est-ce qu'on en sait?
V: J'ai dit non, j'ai dit non, j'ai dit NON, NON, NON
A: Ne seriez-vous pas juste une femme méprisante?
V: Je suis une femme qui a été violée et brisée
A: Votre Honneur, je demande que cette affaire soit classée,
Les accusations ne reposent que sur ce qu'elle dit de lui.
Je n'ai que peu de traces sur le corps
Et j'ai bu pendant la fête
Mais quand je suis allée dans sa chambre,je n'aurais jamais pensé
Qu'il aurait forcé mon NON à signifier OUI.
Dis-moi pourquoi je suis coupable de ce crime?
Dis-moi pourquoi toute la responsabilité est sur moi?
Quand les femmes subissent un second viol pendant les procès
Les cours de justice aident les agresseurs à violer et à salir.

*pour comprendre, faut lire la brochure LAVOMATIC

25/10/09

Traduction en catalan



très vite en français, en anglais, en italien, en allemand, en polonais... en attendant la suite